El alcohol y sus consecuencias
El alcohol es una sustancia depresora del sistema nervioso central; además de tener efecto sobre el cerebro y variar algunas de sus funciones (coordinación, atención, memoria...), su uso continuado también afecta a otros órganos como el riñón, el hígado o el sistema circulatorio. Inicialmente, los efectos del alcohol son sutiles, pero pueden ser peligrosos porque una persona bajo sus efectos no es un buen juez de su conducta.
El abuso del alcohol es una de las principales causas de problemas de salud, de familia, de trabajo y de relaciones sociales.
La morbilidad (enfermedad) asociada al consumo de bebidas alcohólicas es muy elevada:
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Accidentes de tráfico
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Accidentes laborales
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Muertes por cirrosis hepática
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Síndrome alcohólico fetal
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Polineurosis
Para algunas personas, el alcohol se va convirtiendo poco a poco en algo cada vez más importante en su vida, que puede acabar dominando acciones y pensamientos y/o alterar negativamente su conducta.
A partir de este momento, si la persona continúa bebiendo, se puede hablar de "dependencia", de "adicción" o de "alcoholismo clínica".
SEÑALES que pueden denunciar el alcoholismo clínico:
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Cuando se bebe más de lo que se quiere.
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Cuando se declara solemnemente: "Yo lo dejo cuando quiera".
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Cuando se tienen sentimientos de culpabilidad o remordimientos después de haber bebido demasiado.
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Cuando se empiezan a deteriorar las relaciones familiares o sociales.
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Cuando una persona continúa bebiendo a pesar de las consecuencias negativas de su conducta.
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Cuando se pone como excusa para celebrar algo continuamente.
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Cuando se pone como pretexto para suavizar algún problema.
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Cuando se necesita tomar una "copa" para estar más abierto y sociable con la gente que te rodea.
Se dice que los excesos de las cosas buenas son malos, y en el caso del alcohol, es especialmente cierto.
Beber demasiado alcohol causa una larga lista de serios problemas de salud, incluyendo infartos, diversos cánceres y ataques al corazón, así como el alcoholismo, que es una enfermedad en sí misma.
Efectos adversos del alcohol:
El consumo exagerado de alcohol o determinados abusos pueden comportar enfermedades como: cirrosis hepática, pancreatitis, cáncer de labio, de boca, de laringe, de esófago y de hígado.
A la larga, beber excesivamente puede tener consecuencias en la salud como: pérdida del apetito, deficiencia vitamínica, mala digestión de alimentos, problemas de piel, impotencia sexual, obesidad, problemas del sistema nervioso central, pérdida de memoria, desórdenes psicológicos.
El consumo de alcohol durante mucho tiempo incrementa:
- El riesgo de tener un accidente automovilístico.
- Las distracciones en el trabajo.
- La tendencia al homicidio o al suicidio.
- El riesgo de dañar al feto durante el embarazo.
- Alcohol-hombre y alcohol-mujer
Los criterios comunes mínimos permiten considerar como unidad de medida del consumo de alcohol los gramos, y se establece la conveniencia de diferenciar el consumo en función del sexo.
¿El alcohol afecta de la misma forma a hombres y mujeres?
Las investigaciones confirmar que el alcohol perjudica más a la mujer.
La ciencia ha dedicado buena parte de interés a esta cuestión, y a veces ha adjudicado esta enfermedad al hombre, pero las estadísticas demuestran que el consumo del alcohol entre las mujeres aumenta e incluso supera el de los hombres.
Desde las primeras investigaciones se supo que las mujeres y los hombres no metabolizan el alcohol de la misma forma, y que éste daña más el hígado y el corazón de las mujeres. Una investigación de la Facultad de Medicina de Mount Sinaí (Nueva York) confirma que uno de los tres enzimas que descomponen el alcohol es dos veces más eficaz en los hombres que en las mujeres. También es importante remarcar que la tolerancia al alcohol por parte de la mujer es menor que para el hombre.
Si una mujer bebe lo mismo que un hombre, los daños pueden ser superiores.
La diferencia de sexo determina muchas diferencias en los efectos del alcohol, y está directamente relacionada con el daño cerebral, que en las mujeres es más elevado en el caso de una concentración alta de alcohol en la sangre.
Estudios basados en imágenes de resonancias magnéticas han demostrado que el consumo excesivo de alcohol encoge el cerebro, sobre todo la materia blanca, y aumenta el fluido cerebroespinal en él. Hace dos años se pudo constatar que en el caso de las mujeres pasa algo similar, pero que las mujeres perdían un 11% de materia gris, frente al 5,6% que pierden los hombres.
Riesgos del alcohol
A nivel psicológico:
- Pérdida de memoria
- Dificultades cognitivas
- Demencia alcohólica
A nivel orgánico:
Gastritis
- Úlcera gastroduodenal
- Cirrosis hepática
- Enfermedades cardíacas
- Tolerancia y dependencia física, expresada en: ansiedad, temblor, insomnio, taquicardia, hipertensión, y que puede desembocar en un delirium tremens si no se trata adecuadamente.
Alcohol y volante
La conducción segura requiere tener un total control mental, un total control físico y buen oído.
Hay muchos factores que pueden influir mentalmente y físicamente, y dar como resultado una conducción peligrosa; entre otros, los diversos efectos de los medicamentos y el consumo de drogas como el alcohol.
Después de tomar alcohol, el estómago y el intestino delgado lo absorben rápidamente, de forma que cinco minutos más tarde ya se detecta su presencia en la sangre.
30 minutos más tarde ya ha conseguido la máxima concentración.
La velocidad de absorción depende del vaciado gástrico, que depende del tipo de alimentos que se ingieren (las grasas retardan dicho vaciado).
Alcohol y Corazón
Hay muchos cambios que pueden hacer disminuir el riesgo de tener un ataque al corazón. Se puede mantener la salud cardiológica practicando deporte regularmente, siguiendo una dieta sana, manteniendo el peso y reduciendo el estrés.
¿Quieres saber cuánto bebes?
Los médicos miden la cantidad de alcohol que puede ingerir una persona en unidades de medida estándar (UBE).
Una UBE equivale a unos 10 g de alcohol, y es la cantidad que hay en una caña de cerveza, una copa de vino, un carajillo o un chupito.
Dos UBE es la cantidad que hay en una copa de coñac, un whisky o un combinado.
Aunque la misma cantidad de alcohol tiene efectos diferentes en distintas personas, los expertos sitúan la frontera del consumo de riesgo en 4 UBE diarias para los hombres y 2 UBE para las mujeres.
Si ves que tienes un problema con el alcohol
Las personas que ultrapasan las siguientes cantidades al día:
280 g en el hombre
168 g en la mujer no embarazada
se consideran "bebedores de riesgo".
Los familiares y amigos son, generalmente, los primeros en darse cuenta del problema, y a veces, las presiones para que la persona deje de beber complican más la situación.
Otras veces, es la misma persona la que es consciente de su situación, e intenta, individualmente, beber menos o dejar de beber del todo.
Si piensas que tienes un problema con el alcohol, es necesario:
- Hablarlo con el médico y preguntarle cuál es la cantidad de alcohol que aconseja tomar.
- Pedir ayuda a grupos de contacto o a especialistas si compruebas que no puedes controlar tu deseo de beber, o si la bebida te hace cambiar de hábitos y costumbres.
¿Cuándo se puede considerar "alcohólica" una persona?
Decimos que una persona "tiene problemas con el alcohol" cuando continúa bebiendo, a pesar de que el consumo de alcohol afecta e interfiere en su vida negativamente en cuanto a la salud, el equilibrio psicológico, el trabajo, la vida familiar, la vida social, etc.
¿El alcoholismo es una enfermedad o un trastorno de conducta?
La dependencia del alcohol es un problema serio que afecta a la salud de quien la padece.
La persona que desarrolla la dependencia del alcohol pierde la capacidad de decidir si bebe o no en determinadas situaciones, que a veces no puede controlar. Pierde su libertad.
El alcoholismo se puede considerar una enfermedad desde el modelo médico por las afecciones físicas que provoca y trastorno de conducta porque afecta al equilibrio personal y de los que rodean al alcohólico. Es necesario un tratamiento adecuado, para recuperar la "no-dependencia".
Creo que se debe considerar, como cualquier otra adicción, un problema de salud por cuanto que si entendemos la salud como el estado de bienestar físico, psíquico y social y no sólo la ausencia de enfermedad, queda claro que el problema del alcoholismo afecta a estas tres área (Gerardo Aznar)
Por otro lado, el alcoholismo no es un trastorno de conducta que se pueda curar a base de medicamentos, o con intervención quirúrgica; hace falta un seguimiento, un compromiso y predisposición del paciente.
¿Nacemos predispuestos al alcoholismo?
Hay datos que permiten pensar que no todas las personas reaccionan de la misma forma en relación con el alcohol.
Pero eso no significa que la dependencia del alcohol esté determinada por la genética. Sí hay estudios que indican la predisposición genética sobre efectos y metabolización del alcohol, pero evidentemente, todo ello mediado por el propio ambiente del sujeto y sus circunstancias personales.
No todo el mundo reacciona igual cuando toma el sol; unos se broncean y otros se queman. Igualmente, hay diferencias individuales que hacen a unas personas más sensibles al alcohol, y por tanto, que sea más fácil que desarrollen dependencia.
Cualquier persona que tome demasiado alcohol se puede convertir en adicto a corto o largo plazo.
¿Qué significa "beber moderadamente"?
10-12 g de alcohol puro son:
Una copa de vino
Una cerveza
Una copa de cava
Un vaso de vino dulce o jerez
Y cada una es igual a 1 unidad (UBE).
Las copas de:
Licor
Whisky
Anís
Ginebra
Coñac
Cócteles o combinados
equivalen a 2 unidades (UBE).
Diversos estudios establecen los siguientes límites máximos de consumo de alcohol:
sexo límite diario límite semanal
hombre 4 20
mujer 3 15
Estos datos se refieren a personas sanas que no hayan tenido antes ningún problema con el alcohol, y NO REPRESENTAN UNA SEGURIDAD ABSOLUTA de que no se tendrán problemas de salud ni se desarrollará una dependencia alcohólica.
Cada vez que se bebe demasiado, se somete al organismo a un efecto negativo que altera su funcionamiento, y que puede conducir a la dependencia del alcohol y provocar problemas de salud derivados del efecto tóxico del alcohol en el organismo.
¿Se puede curar la dependencia del alcohol?
Cuando se ha abusado del alcohol, siempre quedan alteraciones fisiológicas y de conducta que se mantienen en el individuo, aunque todo dependerá del propio sujeto, años de consumo y cantidad consumida.
Aun así, con una terapia adecuada, las personas afectadas pueden aprender a vivir sin el alcohol de forma equilibrada y saludable.
Como se trata de un cambio de conducta del hábito de dependencia, hace falta tratamiento psicológico que permita volver al autocontrol.
¿Hay que beber todos los días para ser un alcohólico?
NO. Muchas personas desarrollan una dependencia que se manifiesta de forma intermitente.
Hay alcohólicos que pueden pasar días sin beber o haciéndolo moderadamente, pero pueden beber descontroladamente en más de una ocasión, lo cual les puede acarrear consecuencias negativas.
También encontramos "el alcoholismo de fin de semana", en el que la persona bebe de forma continuada durante dicho período de tiempo, mientras que sin el alcohol, su fin de semana está incompleto y sin sentido.


Alcohol y sus consecuencias
