Justificación del Proyecto de Intervención
Determinados aspectos y dada la absoluta ausencia de socio-conciencia del riesgo del consumo de bebidas alcohólicas, por ejemplo, en la población general, hace que el uso de sus efectos pueda ser vivido, en determinadas circunstancias personales o sociales, como la “válvula de escape”, reforzando el uso de las bebidas alcohólicas, en determinadas circunstancias de la vida. Lo que conlleva a hacer un uso desmedido que podrá generar una dependencia hacia la sustancia.
Esto se puede hacer extensivo al consumo de otras sustancias psicoactivas (drogas ilegales), donde en la población más joven, es un recurso para experimentar, aliviar, revelarse, demostrar, etc., que, con el consumo continuado le llevará, en algunos casos, a generar dependencia hacia una droga en concreto o al policonsumo.
Por todo ello, nuestros propósitos van dirigidos a la integración familiar y social, es decir, trabajamos la prevención indicada o terciaria, pues, de la prevención primaria: control de la oferta y control de la demanda se hace cargo otros organismos públicos dependientes del Plan Nacional sobre Drogas y otras instituciones públicas (autonómicas y locales), Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, etc.
La rehabilitación e integración psico-social del alcohólico clínico y del dependiente a otras sustancias adictivas (cocaína, cánnabis, drogas de diseño, etc.) entraña una serie de dificultades, como son los grandes esfuerzos que requerirá la ruptura de la relación de dependencia hacia esas sustancias, la gravedad de los problemas de salud y sociales que suelen aparecer asociados al consumo de drogas o el rechazo social que producen estas personas. Esto, que tal cual se expone parecería de sentido común, necesita de un proceso estructurado e integral y nunca lineal, lo que nos permitirá el desarrollo de pautas de actuación asistencial en la rehabilitación de las personas con problemas de bebida y las personas que, además de alcohol, utilizan, abusan o dependen de otras drogas ilegales.
En el campo de las adicciones, nuestros programas de intervención hacen hincapié en el trabajo en grupo como modo principal de tratamiento, dadas algunas de las características generales de este colectivo. Consideración de su medio ambiente desde una perspectiva desviada, limitadas capacidades de integración social, baja autoestima, hábitos sociales egocéntricos, etc.…
Dadas estas circunstancias, el grupo se convierte en un instrumento terapéutico, como espejo de su propia realidad y retroalimentación de los pensamientos, sentimientos y acciones emergidos durante la sesión grupal.
La adicción es vivida, comprendida y admitida por el grupo de profesionales, de enfermos y de sus familiares. Para los demás ciudadanos aún hoy es difícil entender esa entramada complejidad de perversión, intolerancia y frustración que puede producir la adicción. Esto sin duda, es una premisa que nos mantiene motivados para el trabajo que desarrollamos, pues, alguien tiene que entender al alcohólico clínico, al cocainómano, al policonsumidor, en muchos casos.
De muchos es conocido la falta de medios tanto humanos como materiales (profesionales formados e instituciones públicas) que sean capaces de abordar este tema de una manera adecuada, integral y tan actual, pues, hemos pasado de un consumo de heroína en los años 80-90, y sus efectos sociales y personales, a un consumo de alcohol y cocaína de considerable importancia, y no sólo por el consumo “per se”, sino por sus graves consecuencias.
Somos muchas las asociaciones que nos dedicamos a trabajar la prevención indicada o terciaria, ya que la sanidad pública no oferta este tipo de servicios, de ahí que con nuestros proyecto de tratamiento queramos hacer frente a esta escasez de medios públicos ante un panorama verdaderamente alarmante.


Justficación del proyecto
